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¿Sacrificará EE.UU. a Iván Velásquez?

  • Por Daniel Haering
El presidente Jimmy Morales no renovará el mandato de CICIG, pero Estados Unidos ha dicho que quiere una CICIG reformada. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

El presidente Jimmy Morales no renovará el mandato de CICIG, pero Estados Unidos ha dicho que quiere una CICIG reformada. (Foto: Jesús Alfonso/Soy502)

Parece claro que la posición de Estados Unidos es la de mantener a la CICIG. El Canciller llamó al Presidente y el recadito (¿orden?) fundamental abogaba más por reformar a lo Pompeo que destruir a lo Pompeya.

El viernes 31 de agosto Jimmy Morales dijo “cierro el establecimiento” y el canciller Mike Pompeo, una semana más tarde, contestó “ya, ya, respeto tu decisión (soberanía). El año que viene hablamos para ver cómo lo reformamos”.

Desconocer la decisión del Presidente no es gratuito y no debe ser ignorado en el análisis.

Tampoco es cosa menor la temporalidad. La comunicación de Pompeo manda el escenario de “renovación” (sea lo que esto sea) a 2019. Las relaciones de poder serán distintas entonces.

No sabemos en qué posición estará Trump (seguramente no la misma, quizá una de mayor debilidad) pero sí estamos seguros que Morales valdrá menos políticamente de lo que vale ahora (como le pasa a todo Presidente en su último año de gobierno).

Veremos (dijo el ciego) a dónde y cómo va esa “nueva Comisión”, aunque en principio parecería descabellado pensar que Estados Unidos quiera una CICIG sin dientes.

Estados Unidos pide reformar la CICIG, no retirarla. La pregunta es qué significa "reformar". Aquí, un guatemalteco protesta en la Plaza de la Constitución luego del anuncio del presidente Morales de que no renovará el mandato de la entidad de Naciones Unidas. (Foto: Alejandro Balán/soy502)
Estados Unidos pide reformar la CICIG, no retirarla. La pregunta es qué significa "reformar". Aquí, un guatemalteco protesta en la Plaza de la Constitución luego del anuncio del presidente Morales de que no renovará el mandato de la entidad de Naciones Unidas. (Foto: Alejandro Balán/soy502)

Claro que la ignorada va en dos vías. Además de la decisión del Presidente Morales, el otro gran ninguneado en el comunicado es el jefe de CICIG, Iván Velásquez.

El colombiano no parece tener cabida en la CICIG del futuro. Parece ser la primera pieza a sacrificar por parte de Pompeo, aunque no necesariamente la primera por parte del Secretario de la ONU, Antonio Guterres.

En última instancia, la llamada de Pompeo asienta las reglas del juego que Estados Unidos quiere imponer: estabilidad. Esto implica al Presidente pero también a las instituciones del país.

Un apoyo explícito a Morales hubiera supuesto anuencia completa en su pulso institucional, pero eso no pasó.

El resto de Comunidad Internacional ha reaccionado con firmeza. Esto, más Pompeo y la popularidad de la CICIG, que se ubica según recientes encuestas en torno al 70%, debiera ser suficiente para que la Corte de Constitucionalidad encuentre la fortaleza para no amedrentarse frente a las presiones del Congreso y el Ejecutivo.

Desobedecer a la CC sería la tumba política de Morales, ya sea en esta vida (política) o en la siguiente, con un gran costo para el país en el proceso, eso sí.

Renovación, no destrucción. Es lo que está encima de la mesa y es lo que las fuerzas internacionales y las nacionales (los votantes de 2019) quieren.

Veremos cómo reacciona el muy real Pacto de Corruptos, tan dado a obviar las fuerzas inevitables de la realidad.

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11 de septiembre de 2018, 17:09

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