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Los delirios de abogados mediocres

  • Por Daniel Haering
La CC ha funcionado como árbitro en las crisis políticas de Guatemala desde 1993. (Foto con fines ilustrativos: Wilder López/Archivo Soy502)

La CC ha funcionado como árbitro en las crisis políticas de Guatemala desde 1993. (Foto con fines ilustrativos: Wilder López/Archivo Soy502)

La política está en Guatemala sometida a los caprichos de abogaditos mediocres que hacen la interpretación de las leyes a medida del cliente y la coyuntura.

Detrás de la aparente estricta formalidad se esconde la realidad del funcionamiento del sistema político: la arbitrariedad al servicio del poder.

Se puede argumentar cualquier cosa que la imaginación pueda concebir. Aislar frases y unirlas a gusto del consumidor para generar un halo de legalidad, más falso que las promesas de Baldizón.

La crisis desatada a partir del 31 de agosto nos trae el capítulo más demencial y descarado de esta saga.

Interpretaciones delirantes de lo que dice la Corte de Constitucionalidad, recursos formales que solo invitan al retardo…uno encima del otro, después de otro, seguido de más.

El objetivo es espurio: detener las investigaciones en curso de la CICIG, o al menos debilitarlas. Dilatar y desesperar hasta que por fin se ceda al berrinche.

Un respiro para apostarle a 2019, bloqueando a Thelma Aldana y demás incómodos candidatos y refrescando, según ellos, las mismas relaciones de poder, ya sin CICIG.

Saben, algunos (los otros deberían saber), que romper formalmente con las claras órdenes de la Corte de Constitucionalidad, es políticamente insostenible.

Mientras la ONU tenga la razonable actitud de no hacer venir al país al Comisionado Velásquez  no se verán obligados a transgredir, tan solo seguirán con su actitud desafiante, coqueteando con la desobediencia.

Pero se ve que no quieren, con razón, dar ese paso. Se constatarían sus verdaderos apoyos y, aunque los  consiguieran en el corto plazo, el gobierno se haría insostenible en el mediano.

Uno de los Presidentes con más rechazo de la historia, que terminará arrastrándose en popularidad incluso más que Otto Pérez Molina, no tiene la fuerza para romper y seguir adelante.

La firma de encuestas Cid Gallup demuestra que Jimmy Morales tiene apenas un 15% de aprobación directa y casi la mitad de estricto rechazo. La lucha contra la corrupción como política pública, en cambio, tiene un 70% de aceptación y la popularidad de Thelma Aldana e Iván Velásquez está fuerte.

Enero de 2019 empezará con una fuerte dinámica electoral. Las estrategias se alinearán claramente en ese sentido y muchos actores cambiarán su actitud.

Los hemos dicho muchas veces en este espacio: el tiempo corre en contra de la clase política. No habrá güizachada que pueda favorecerlos ante la opinión pública…lo único que falta es alguien con credibilidad que capitalice la desafección en votos.

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25 de septiembre de 2018, 21:09

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